Integra técnicas y conocimientos del quiromasaje, tejido profundo, osteopatía, hamacados armónicos, estiramientos y movilizaciones. Buscando la propiocepción de quien recibe la sesión, como vía de que el cuerpo suelte sus tensiones. El objetivo: mejorar el bienestar, la movilidad y el equilibrio del cuerpo.
Un enfoque funcional
Observo cómo se organiza tu cuerpo, cómo se distribuyen las tensiones, cómo se adapta al día a día. Desde ahí, el trabajo se ajusta a lo que necesitas trabajar y a lo que el propio cuerpo va mostrando en la sesión. Más allá de las técnicas, lo que define mi forma de trabajar es la escucha a través del tacto, algo que me dio mi formación en Tacto Consciente.
No trato el cuerpo como una estructura mecánica, sino como un organismo vivo que expresa historias y estados internos. Por eso combino un trabajo claro sobre las tensiones con una presencia atenta y respetuosa.
La respiración es la que me va marcando el camino: a medida que se suelta y expande, el cuerpo se relaja, y ceden capas cada vez más profundas e inconscientes de tensión y carga. Todo de una forma natural, sin forzar, sin generar dolor. Si hay dolor, se atiende con respeto. Porque a un cuerpo dolorido no le hace falta más dolor para sanar, y menos para relajarse.
El objetivo no es «corregir» nada. Es acompañar al cuerpo hacia una organización más cómoda, con mayor amplitud y descanso.
¿Cómo trabajo?
- En camilla, con aceite, dejando el cuerpo solamente con la ropa interior. La intimidad de quien viene se respeta siempre y como máxima.
- Marco la intensidad según lo que el cuerpo muestra en cada momento.
- Uso la respiración como hilo conductor de toda la sesión.
- Mis manos buscan sentir y responder, no imponer.
- Todo el proceso respeta la inteligencia interna de tu cuerpo, y el grado en el que uno poco a poco se permite relajarse y conectar con su cuerpo, su tensión, su dolor.
Este trabajo es funcional y profundo, pero no es tratamiento clínico ni fisioterapéutico. Está fundamentado en la cualidad meditativa del Tacto Consciente, donde tocar y sentir se vuelven una sola experiencia de conexión, a la vez que en un diverso conocimiento de técnicas y enfoques de masaje.
¿Para quién es?
Para cualquier persona que sienta el cuerpo cargado, con tensión acumulada, o con poca movilidad en el día a día. También para quien lleva tiempo notando que el descanso ya no alcanza para soltar lo que se acumula.
No hace falta tener una dolencia concreta ni un objetivo claro: a veces el motivo es, simplemente, querer estar mejor.
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