Trabajar con el cuerpo —sea a través del tacto, sea a través de la respiración o de cualquier método, da igual— para mí implica presencia. Estar atento, receptivo, sensible, escuchando lo que sucede como si fuera música: es ahí cuando cada nota empieza a hablarte. La cualidad de la presencia es el punto que hace que todo sea distinto.
Me llamo Yoshua, soy masajista y bodyworker. Alguien para quien el tacto y la meditación llevan años siendo pasión, y un conjunto inseparable que me ha traído un enorme bienestar, que comparto con ustedes.
De la filosofía al cuerpo
Llegué aquí por un largo camino. Soy graduado en Filosofía, así que soy persona que se pregunta y pregunta. Al terminar la carrera se me vino un horizonte de preguntas e intereses nuevos, principalmente motivados por querer entenderme mejor a mí y al mundo. Me interesé por la psicología, la meditación y el cuerpo. E inicié un recorrido, tanto personal como profesional, que me ha enseñado muchas cosas sobre la ciencia del cuerpo, pero también sobre la ciencia de quién es el ser humano.
Aunque sobre todo fui aprendiendo que el mayor conocimiento está siempre en la experiencia sentida. En el saber escuchar, observar, sentir y cuestionar. Y en esto de aprender de la experiencia mi gran maestra ha sido la meditación y, cómo no, la mejor maestra de meditación del mundo: la vida misma.
La formación
Mi formación como bodyworker y masajista combina varias disciplinas. Por un lado los conocimientos: anatomía funcional, biomecánica, psicología somática. Por otro lado las técnicas: quiromasaje, osteopatía y yoga al inicio. Después vinieron las ganas de profundizar, de experimentar: Deep Tissue, Thai Yoga Massage, Feldenkrais, meditaciones dinámicas…
Pero en cierto momento vino algo más que la técnica. La Esencia del Tacto cambió muchas cosas en mi vida, pero sobre todo mi forma de entender el tacto. La técnica es un mapa, pero lo importante es la escucha: cómo sienten las manos, qué sienten. Entrar ahí, descubrir un mundo que no es repetir técnicas y analizar desde lo que la mente ofrece, sino sentir y escuchar desde mi propio cuerpo. Entrar en lo meditativo.
La meditación como herramienta de trabajo
Y a través de La Esencia del Tacto descubrí la Biodinámica Craneosacral, que terminó de mostrarme cómo la meditación puede influir profundamente en el cuerpo. Convirtiéndose en una herramienta de vida y de trabajo: de cómo hacer de lo sutil una fuente de salud, de cómo conectar con respeto con el cliente, de cómo escuchar y sentir hasta aquello que no es físico en el cuerpo.
La meditación ya había aparecido en mi vida años antes que La Esencia del Tacto, y había producido un gran impacto en mi manera de ser y de vivir. Pero La Esencia del Tacto y La Biodinámica Craneosacral me hicieron caer en esto más profundamente. Me ayudaron a dejar de entender la meditación como una técnica y a vivirla a través del tacto, de una manera que me hacía más humano, compasivo, abierto.
Hoy combino todo ese recorrido en cada sesión: conocimientos, técnica y un tacto meditativo que acompaña al cuerpo en vez de imponerle nada, que le permite equilibrarse y relajarse.
¿Hablamos?
Cuéntame qué te pasa y qué buscas, y vemos qué sesión te encaja mejor.
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